The Handmaid’s Tale me ha resultado una serie incómoda, inquietante, perturbadora y que me ha hecho pensar mucho. Os puede pasar desapercibida entre todos los títulos de HBO pero una vez la empiezas es imposible dejar de verla.
Dentro de un contexto de ciencia ficción se desarrolla una historia, que aunque es ficticia, podría ser muy real y te lleva a hacerte serios planteamientos vitales, filosóficos y sobretodo religiosos.
Vivimos en una época en la que estamos inundados de noticias sobre terrorismo islámico y ideologías fundamentalistas religiosas. Pero ¿qué pasaría si el fundamentalismo religioso no proviniera de países islámicos? ¿Qué pasaría si el fundamentalismo más radical católico tomara el poder?
De aquí parte la idea de The Handmaid’s Tale.
Los Estados Unidos son tomados por un grupo de fundamentalistas católicos extremadamente organizados para hacer volver a la Fe y a la rectitud católica a la ‘pervertida’ sociedad americana.
Tras ver que los valores católicos y tradicionales se han perdido y la sociedad americana se dirige a la autodestrucción moral este grupo fundamentalistas crean una nueva sociedad donde la fe, la doctrina y el predominio del hombre sobre la mujer son sus principales valores.
A este contexto le sumamos que la mayoría de mujeres, por una razón desconocida, han dejado de ser fértiles y por lo tanto no pueden procrear. Por este motivo un grupo de mujeres, las criadas (las únicas que pueden seguir teniendo hijos) se verán obligadas a dar hijos a los miembros más elevados de esta organización religiosa fundamentalista en contra de su voluntad.
No os voy a desgranar mucho más del argumento.
Lo mejor de Handmaid’s tale:
- La interpretación de Elisabeth Moss como la criada protagonista. Una interpretación perturbadora y creíble.
- La ambientación. Pese a estar ubicada en una época actual la serie se mueve en un espacio atemporal. Coches y metralletas mezclado con vestidos de época la más puro estilo amish.
- Las escenas de sometimiento y degradación a las que someten a las mujeres (sobretodo a las criadas).
- El paralelismo que desde el principio puedes hacer entre el fundamentalismo islámico y el católico.
- El pensamiento continuo que, aunque nos quede todo muy lejano, podría llegar a pasar.
- La luz de la serie. Parece todo filtrado con algún filtro extraño de instagram que te lleva a otro mundo.
- Saber que la serie, probablemente, tendrá continuación.
Lo peor:
- Las escenas son muy largas para recrear el agobio, angustia y sometimiento de la protagonista. Tan largas que a veces se te hacen un poco pesadas.
- Van quedando algunas preguntas sin responder durante los capítulos.
Pero está claro que The Handmaid’s Tale es una serie para verla, sufrirla y disfrutarla por partes iguales. Y sino, ya me contaréis.

